viernes, 27 de septiembre de 2013





En los últimos años distintas reflexiones acerca del liderazgo y la mejora empresarial, han ido llamando la atención sobre lo obsoleto de una concepción que ha sido preeminente según la cual éste reside en ciertas posiciones formales, particularmente en la de director de la organización, y han advertido sobre la necesidad de contemplar nuevos significados y posibilidades de liderazgo en las instituciones que acentúen más el carácter distribuido del mismo.
Es así como se habla actualmente de un nuevo liderazgo: el transformacional que aparece en la reconceptualización de los años noventa, un liderazgo carismático, visionario, transformativo, más flexible e inclusivo, comunitario y democrático. El que en lugar de acentuar la dimensión de influencia en los seguidores o en la gestión, se enfoca en la línea de ejercer el liderazgo mediante significados (visión, cultura, compromiso), de un modo compartido con los miembros, imbuyéndolos en un sentido más alto a los propósitos inmediatos.
Partiendo de esta premisa, Sholtes  (2004), define al liderazgo transformacional como “el logro de cambios significativos e importantes en las personas tanto a nivel personal como social con un alto criterio sobre valores (p.78). De igual manera, para Stayner (2005), es “la capacidad de los directivos para motivar, dirigir e influir sobre el comportamiento de los liderizados para el logro de objetivos comunes” (p.45)


 
 Características del liderazgo transformacional.
Fuente: Vicente, J.C. (2002).

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