En los últimos años
distintas reflexiones acerca del liderazgo y la mejora empresarial, han ido
llamando la atención sobre lo obsoleto de una concepción que ha sido
preeminente según la cual éste reside en ciertas posiciones formales,
particularmente en la de director de la organización, y han advertido sobre la
necesidad de contemplar nuevos significados y posibilidades de liderazgo en las
instituciones que acentúen más el carácter distribuido del mismo.
Es así como se habla
actualmente de un nuevo liderazgo: el transformacional que aparece en la
reconceptualización de los años noventa, un liderazgo carismático, visionario,
transformativo, más flexible e inclusivo, comunitario y democrático. El que en
lugar de acentuar la dimensión de influencia en los seguidores o en la gestión,
se enfoca en la línea de ejercer el liderazgo mediante significados (visión,
cultura, compromiso), de un modo compartido con los miembros, imbuyéndolos en
un sentido más alto a los propósitos inmediatos.
Partiendo de esta premisa, Sholtes (2004), define al liderazgo transformacional
como “el logro de cambios significativos e importantes en las personas tanto a
nivel personal como social con un alto criterio sobre valores (p.78). De igual
manera, para Stayner (2005), es “la capacidad de los directivos para motivar,
dirigir e influir sobre el comportamiento de los liderizados para el logro de
objetivos comunes” (p.45)
Características del
liderazgo transformacional.
Fuente: Vicente, J.C. (2002).

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